Discapacidad emocional.
Esta no es una historia de tristeza, ni mucho menos una de odio. Lo puedo ver mas como un intento desesperado de desahogar mis inquietudes y mis lamentos a través de palabras sin sentido, puedo expresarme de manera simultanea con emojis y caras tristes que salen en el teclado de mi teléfono, pero ahora preferí escribirte esta carta de amor que nunca leerás porque te valgo verga. Empieza maso menos así:
De que me sirvió tanta dulzura, si me ahogue con ella misma, de que me sirvieron tantas promesas en una campaña perdida por la ignorancia misma de mis votantes. Podemos saltarnos las partes tristes de las historias en las películas, pero sin ellas no tendríamos un final feliz, pero ahora creo que es al revés, porque nos saltamos las partes felices y solo tuvimos un final triste donde nuestros sueños y esperanzas se fueron al carajo con unas simples palabras, un acto de rebeldía enviada por tu cerebro a tu boca, escupiendo verdades y mentiras que lastiman al aire con esa simpleza que tienes, un espectáculo increíble, las lagrimas caen y el telón se cierra.
Hoy estas como si nada, hay frió y no traes suéter. El clima juega a la par con las emociones de las personas, que pendejada.
Pense que todo era real hasta el momento en que hablabas con alguien mas en mi fiesta de cumpleaños.
¿Podemos cerrar el telón de una vez? Mírate al espejo y dime que vez, ¿Quien es esa persona? Con los ojos rojos y la nariz sangrando.
Una escena enferma, no me importa, no me importa, no me importa, no me importo.
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